El Poder de un Descanso

La idea de escribir un artículo sobre el poder del descanso nació a partir de haber participado en una ceremonia con la planta ancestral Ayahuasca. Para ello me había establecido un propósito definido: encontrar respuestas a ciertas inquietudes, y recibir orientación para encauzar de mejor manera mi praxis profesional.

Sin embargo, el resultado no fue tan evidente en esa dirección. Lo que ocurrió fue que sólo descansé, semi- dormido, dejando ir toda insistencia incluso en tener un “viaje”, es decir, recibir información, tener visiones, o acceder a pensamientos más allá de la percepción habitual, como usualmente se atribuye a experiencias con plantas enteogénicas. No hubo nada de tales pensamientos súper profundos.

La instrucción fue simple: “sólo descansa”. Así es como me habló la voz de la “planta maestra”. Pues bien, siguiendo la indicación, me recosté y me sumergí en un profundo descanso, aunque no estaba durmiendo como siempre; me sentía parcialmente consciente.

Naturalmente, en el organismo ocurre una recarga de energía como efecto del auténtico descanso. Esto es sabido por todos. El consecuente aumento de la energía disponible, facilita tener pensamientos más claros y una resolución más eficiente en los asuntos de la vida cotidiana.

Resulta muy cierta la afirmación de los sabios que trabajan con medicinas ancestrales, cuando señalan que la vida diaria es la ceremonia más importante.

Ahora bien, más allá del uso de plantas visionarias, sabemos que el descanso en sí mismo responde a la necesidad natural del organismo de entrar en un estado particular de funcionamiento, de tal manera que se propicie un procesamiento e intercambio de información con otros niveles de la mente. Así ocurre una especie de “actualización de las bases de datos”. Como resultado, se pueden hacer conscientes los potenciales disponibles, al ser vistos desde una perspectiva holística. Como se ha mencionado en otros artículos, la mente posee niveles superiores, capaces de captar una visión global. Desde esta perspectiva, se ve desde más arriba, el cuadro general como un todo. A esto le llamamos Mente Superior. Por otro lado, desde la perspectiva de la “mente inferior”, se tiene acceso a un tiempo ralentizado, rico en detalles, pero incapaz de ver la perspectiva global. Esto corresponde a nuestra percepción habitual del día a día. Ambos son niveles de una misma Mente. Esto se puede representar de manera análoga a un computador, que cuando está conectado a Internet, puede actualizar su sistema operativo con nuevos paquetes de datos.

Todos sabemos que si estamos cansados, tendemos a tomar muy malas decisiones, pues al tener menos energía, somos menos compatibles con el rango de frecuencia vibratoria propio de la información que indica lo que más conviene hacer. En otras palabras, las respuestas a nuestras preguntas se nos vuelven imperceptibles, debido a que la energía y la vibración son equivalentes funcionales. En consecuencia, mientras más alta sea la frecuencia vibratoria, más alta es la energía implicada. El descanso permite recuperar bio-energía, y por lo tanto, brinda la posibilidad de vibrar en una frecuencia más alta, tal que sea compatible con la información de mayor frecuencia, que responda a nuestras preguntas, o problemas. El descanso permite sintonizar las respuestas adecuadas a las preguntas que nos hacemos.

Entonces ¿cómo se aplica todo esto?

Si estás cansado y tienes que tomar una decisión, descansa primero, y luego escucha en silencio la voz de tu mente, que tal vez ahora está comunicando un mensaje más claro, refrescada por los minutos que se dedicaron a cerrar los ojos, dejando ir todo intento de resolver el problema. Si es difícil concederte ese permiso, dile a tu mente que lo retomarás en seguida, luego de unos minutos. Cuéntale a tu mente que vas a ser capaz de funcionar más eficientemente en la toma de decisiones, si primero recargas energía y sueltas el control. Te deseo un feliz descanso.

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