Sanación Emocional con la Respiración

Las principales causas de muerte en la actualidad son por enfermedades tales como cáncer o ataques al corazón, que en gran medida obedecen a factores emocionales. En algún nivel, todas las enfermedades son psicosomáticas. Cada vez es más evidente que la distinción entre lo físico (cuerpo) y lo mental-emocional es más virtual que real. Una demostración sencilla de esta idea es que el sólo acto de pensar en morder un gajo de limón, provoca salivación. Lo físico y lo mental están inseparablemente unidos, y la respiración funciona como un puente entre estos niveles.


La respiración influye sobre, y a la vez es afectada por lo que ocurre en la mente, las emociones y el cuerpo. Es un proceso en dos direcciones, porque experimentar una cierta emoción provocará un cambio en la respiración, pero también ocurre que al manipular la respiración, la emoción se experimenta de otra manera, pudiendo incluso reprimirse (evitar sentirla). Esta interferencia con la respiración es justamente lo que aprendemos a hacer, bien temprano en nuestras vidas, para controlar lo que sentimos, ya sea porque es doloroso o bien porque los adultos lo desaprueban. Cuando esto es repetitivo, se vuelve automático y la manera natural de respirar queda en el olvido. Si al respirar se hacen pausas tras la inhalación o exhalación, o incluso durante ellas, se interrumpe este flujo o movimiento, y la emoción no se experimenta por completo, quedando inconclusa o no resuelta. Así, lo que en algún momento sirvió como adaptación al medio ambiente emocional donde nos desarrollamos, más adelante se convierte en una limitación automática al flujo de energía vital en el organismo.

Las emociones son un sistema de información, es decir, señales de alerta que indican alguna necesidad no está satisfecha (las que llamamos emociones negativas), o bien mensajes que nos hacen saber que vamos por el camino correcto (emociones positivas). Las llamadas “emociones negativas” son en realidad necesidades no satisfechas. Por lo tanto, no habría emociones buenas ni malas en sí mismas, sino que habría “mensajes” que nos están informando acerca de qué tan alineados nos encontramos con nuestra verdadera naturaleza. Esto de “verdadera naturaleza” puede sonar como una idea muy abstracta, o “new age”, pero la verdadera naturaleza puede ser algo tan simple como estar haciendo algo que te gusta, en comparación con hacer algo que no te agrada, pero realizarlo de todos modos, desde un sentido de deber u obligación. Es probable que en el primer caso experimentemos algo más cercano a una emoción positiva, y en el segundo escenario, una llamada “emoción negativa”, tal como aburrimiento, frustración, resentimiento, ansiedad, desmotivación, irritabilidad, etc. En realidad, estas emociones sólo serían mensajeros desde un lugar más profundo y auténtico, recordándonos que estamos fuera de línea con lo que nos resultaría natural, si no fuera por esos mandatos de lo que deberíamos hacer según estándares tomados desde afuera. Al recibir el mensaje y entender lo que quiere decir, podemos restablecer el balance que se había perdido. No obstante, si el mensaje no puede llegar porque el mensajero está impedido de moverse de un lugar a otro, entonces tenemos un problema. Las emociones son los mensajeros, y es fundamental que circulen y se muevan. (curiosamente la etimología de ‘emoción’ es ‘ex-movere’, indicando claramente la idea de algo en movimiento). En consecuencia, es absolutamente necesario recuperar esta “movilidad” de la energía vital, a través de restablecer el patrón respiratorio original. La respiración circular, también llamada "respiración conectada", ofrece una posibilidad de sintonizar de nuevo con ese pulso vital, que contiene todos los principios para la auto-curación. Por ejemplo, una herida en condiciones normales, puede sanar por sí sola, así como un cuerpo cansado se puede recuperar sin tener que hacer mucho más que dejarlo descansar. Esto se refiere a lo que se ha llamado “sabiduría organísmica”, en tanto el organismo "sabe" lo que necesita y cómo restablecer su balance. Esta es la forma natural de respiracion que llevan a cabo los bebés y muchos mamíferos tales como gatos y perros. Ellos inhalan y exhalan sin hacer pausas entre inhalación y exhalación y entre la exhalación y la próxima inhalación. Así ocurre un flujo contínuo de aire y energía vital. Sabemos que los estados mentales y emocionales pueden ser afectados por la manera de respirar. De hecho, la respiración ha jugado un importante rol en las técnicas que shamanes de distintas épocas y lugares han desarrollado para inducir estados no ordinarios de consciencia (a veces referidos como estados de trance), meditante los cuales se podría producir una curación física y emocional, gracias a la experiencia reveladora que se obtiene con ellos. ¿Cómo se hace la respiración circular?

En prinicipio, se trata solamente de NO hacer pausas en la respiración, permitiendo que la velocidad, la intensidad, la profundidad y el orificio por donde se respira sean libres. Incluso podríamos considerar esto como una “no-técnica”, pues nacimos respirando de esa manera. Ahora bien, no es necesario respirar todo el tiempo de manera circular mientras haces tu vida normal, como si las pausas en la respiración fueran algo malo en sí mismo. Existen muchas técnicas de respiración que incluyen la pausa, y pueden potenciar la habilidad de respirar en general. Sin embargo, es estos casos se trata de momentos específicos, en que decidimos respirar haciendo pausas en forma consciente. Por otra parte, la pausa que la mayoría de los adultos hace en su respiración es inconsciente, interrumpiendo la eficacia de la respiración. Los alcances de respirar concientemente son enormes, siendo un medio para que la atención se centre en el momento presente, ayudando a sentir más calma y bienestar. También se hace más eficiente la oxigenación del organismo, optimizando la salud física. Si esta respiración consciente se aplica además en forma circular, se facilita un flujo constante de energía emocional, cuyas consecuencias pueden ser la liberación de traumas, memorias emocionales no procesadas, bloqueos y miedos, entre otros, ocurriendo algo comparable a la actualización de un sistema operativo, facilitando un mejor funcionamiento en general. En otras palabras, algo tan simple como respirar conscientemente en la vida cotidiana, y la práctica dedicada de la respiración circular puede mejorar tu salud física y emocional.

En este video explico más sobre cómo hacer la técnica:


Ahora, hazlo: Si has llegado al final de este artículo, tienes un interés particular por este enfoque de salud, que si bien está respaldado por mucha investigación científica, aún no es algo que se enseñe, por ejemplo, en las escuelas elementales (educación básica). Ser parte de un grupo creciente de personas que desean sanarse y desarrollar su potencial, conlleva la responsabilidad de que estas prácticas no se limiten sólo a ideas interesantes. No creas lo que dice este artículo; es importante practicar, y que sea tu experiencia personal la que hable por sí sola. Dedica cada día al menos 3 minutos a respirar activa y conscientemente sin pausas, dejando que la respiración misma te guíe. Lo que sea que experimentes en el proceso, permítelo, no hay nada que temer. No esperes que los cambios sean de la noche a la mañana. Se trata de ir poco a poco, gradualmente reeducando el organismo para que funcione de manera más natural.



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